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SEBASTIÁN PIENSA EN UN MUNDO FELIZ

SEBASTIÁN PIENSA EN UN MUNDO FELIZ



"Brave New World", conocido como "Un Mundo Feliz" en español, me llegó de forma indirecta y sincrónica. Charlando en un café del edificio universitario sobre una serie de televisión, recibí el comentario de ese libro en el que su autor predice la inseminación in vitro, y años después dirá que el mundo que concibió se está cumpliendo a pasos agigantados. En los días posteriores a esa charla, encontré en la biblioteca familiar, entre novelas clásicas y contemporáneas, no 'Un mundo feliz', sino 'Nueva visita a un mundo feliz', que es una serie de ensayos del propio Aldous Huxley donde luego de la Segunda Guerra Mundial insiste en que su visión distópica será más probable que la propuesta por su colega George Orwell a través de la novela '1984'.

    En esa traducción de 'Brave new world revisited' me enamoré de las reflexiones acerca de la propaganda tanto en una dictadura como en una democracia, y el uso de sistemas de recompensa y castigo en la organización y control de las sociedades, entre otros conceptos. Desde entonces no he podido volver a ver las obras de ciencia ficción de la misma manera, y supe que lo que siempre disfruté de ellas no era la complejidad de la trama o la creación fantástica de mundos, sino la profundidad de las reflexiones que pueden estar encerradas allí. Luego, con el tiempo, encontré lo mismo en mitos y narrativas clásicas, que todavía estoy tratando de desentrañar, pero ese no es el tema que me propongo desarrollar hoy.

    A distancia y en el tiempo, estas novelas que junto con 'Fahrenheit 451' de Bradbury superan el ámbito literario y son consideradas en discusiones académicas de otro tenor, todavía suelen ser etiquetadas en el subgénero 'distópico', que engloba las visiones de futuros posibles desde un presente deconstruido. A veces me pregunto si no son visiones de un futuro plasmado en el arte, o incluso y por qué no, 'proyecciones de lo posible' que elaboran las élites intelectuales para saber hacia dónde va el mundo y así poder sacar ventajas. Respecto a esta segunda teoría, recuerdo a un autor actual que ha escrito novelas y libros de investigación, y se presenta como un ex agente soviético con un doctorado en Inteligencia Conceptual. Se trata de Daniel Estulin, quien explica que este conocimiento predictivo permite conceptualizar futuros posibles a partir del correcto análisis de la realidad presente. ¿Cómo expresar lo que se puede inferir imaginativamente cuando uno se entera de que Orwell trabajó en la inteligencia británica y que Huxley era parte de una familia aristocrática relacionada con otras (como los Darwin) de una élite también británica?

    Desde nuestro placer al leer obras artísticas podemos alimentar nuestra mente y ayudarnos a reflexionar sobre cómo comportarnos en este mundo. Eso es lo que me motiva a escribir este blog, con el que no quiero generar críticas especializadas ni resúmenes orientativos. Solo quiero decirle al mundo que "Sebastian piensa cosas".

SEBASTIÁN THINKS OF A HAPPY WORLD


    ‘Brave New World’, well known as ‘Un Mundo Feliz’ in Spanish, came to me indirectly and synchronously. Chatting in a cafe in the university building about a TV series, I received the comment of that book in which its author predicts in vitro insemination, and years later he will say that the world he conceived is being fulfilled by leaps and bounds. In the days after that talk, I found in the family library, between classic and contemporary novels, not 'A happy world', but 'New visit to a happy world', which is a series of essays by Aldous Huxley himself where later World War II insists that his dystopian vision is to be more likely than that of his colleague George Orwell through the novel '1984'.

    In that translation of ‘Brave new world revisited’ I fell in love with the reflections on propaganda in a dictatorship as well as in a democracy, and the use of reward and punishment systems in the organization and control of societies, among other concepts. Since then I have not been able to see works of science fiction in the same way again, and I knew that what I always enjoyed about them was not the complexity of the plot or the fantastic creation of worlds, but the depth of reflections that can be lock up there. Then, over time, I found the same in myths and classical narratives, which I am still trying to unravel, but that is not the theme I propose to develop today.

    At a distance and in time, these novels that together with Bradbury's 'Fahrenheit 451' exceed the literary scope to be considered in academic discussions of another tenor, are still usually labeled in the 'dystopian' subgenre, which encompasses the visions of Possible futures from a deconstructed present. Sometimes I wonder if they are not visions of a future embodied in art, or even and why not, projections of the possible that intellectual elites elaborate to know where the world is going and thus be able to take advantage. Regarding this second theory, I remember a current author who has written novels and research books, and presents himself as a former Soviet agent with a doctorate in Conceptual Intelligence. This is Daniel Estulin, who explains that this predictive knowledge allows conceptualizing possible futures based on the correct analysis of present reality. How to express what can be imaginatively inferred when one learns that Orwell worked in British intelligence and that Huxley was part of an aristocratic family related to others (like the Darwins) of a British elite?

    From our pleasure when reading artistic works we can feed our mind and help us to reflect on how to conduct ourselves in this world. That is what motivates me to write this blog, with which I do not want to generate specialized criticism or guiding summaries. I just want to tell the world that "Sebastian thinks things."

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